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La música en las comunidades de ancianos

La música es básica en la experiencia humana; los arqueólogos han encontrado instrumentos musicales en los primeros asentamientos humanos, y todas las culturas del mundo tienen música. Por ello, no es de extrañar que la música pueda proporcionar placer a las personas en los centros de atención a la tercera edad.

Un buen centro de mayores ofrecerá una variedad de actividades para los residentes, y la música suele estar en la lista. Un concierto de gospel los domingos, bailes sociales al ritmo de la música de los días de juventud de los residentes o canciones los viernes por la noche pueden ser actividades populares en un centro de mayores. Los residentes también pueden disfrutar escuchando su música favorita en sus casas.

Las investigaciones sugieren que la música tiene mayores beneficios que el mero hecho de proporcionar entretenimiento:

  • Un estudio de 1995 descubrió que los músicos entrenados mostraban diferencias físicas en la estructura del cerebro; los que seguían tocando música más adelante en su vida seguían mostrando un mayor desarrollo cerebral.
  • Los estudios de gemelos (estudios que comparan parejas de gemelos en los que uno de ellos padece demencia y el otro no) han demostrado que la participación activa en la música proporciona una estimulación cerebral que puede retrasar la aparición y el progreso de la pérdida de memoria.
  • Una investigación publicada en la revista Neuropsychology descubrió que estudiar música ayudaba a las personas a mantener la flexibilidad y el funcionamiento del cerebro a medida que envejecían.
  • Un artículo publicado en la revista The Gerontologist señala que los ancianos cristianos que escuchan música religiosa sienten una mayor satisfacción vital y una mayor sensación de control que los que no lo hacen. El estudio no analizó otras tradiciones religiosas, pero sí observó los mismos efectos en los distintos grupos socioeconómicos y étnicos.
  • Se ha demostrado que cantar en grupo reduce la ansiedad y aumenta el bienestar de las personas mayores.
  • Se ha comprobado que escuchar música reduce la ansiedad y la experiencia del dolor. Aunque muchos de los estudios con estos resultados se basan en los informes de las propias personas sobre cómo se sienten, un estudio descubrió que los vasos sanguíneos de los sujetos se dilataban, permitiendo un mayor flujo de sangre.

La investigación sobre el tema continúa, pero la mayoría de las personas que trabajan con ancianos saben por experiencia propia que la música puede ser una poderosa fuerza para el bien, además de un complemento divertido para el día.