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Mujer residente sentada en una silla y hablando con un cuidador en una residencia de ancianos

Atención domiciliaria o residencial para personas mayores

Si está llegando a un punto en el que sabe que necesita ayuda para la vida diaria -o un ser querido está llegando a ese punto- puede que se pregunte si es mejor la atención domiciliaria o la residencial.

Los cuidados en el hogar suelen ser la primera opción; las encuestas realizadas a personas mayores revelan que la mayoría preferiría permanecer en su propio hogar el mayor tiempo posible. Sin embargo, para muchas personas llega un momento en el que está claro que no son capaces de cuidarse por completo en su propio hogar.

La seguridad es la primera preocupación. Las personas mayores deben poder moverse por la casa, subir y bajar escaleras si es necesario y utilizar el baño y la cocina con seguridad. A veces es necesario remodelar el hogar o mudarse a otra casa o apartamento para mantener a las personas seguras a medida que envejecen. Los detectores de humo y los sistemas de alerta de emergencia pueden ayudar a las personas mayores a permanecer seguras en sus hogares durante más tiempo, al igual que los sistemas automatizados que mantienen la temperatura dentro de un rango seguro.

La salud es la siguiente preocupación. Algunas personas mayores dejan de prepararse comidas saludables. Muchos dejan de hacer ejercicio porque temen lesionarse, una decisión que en realidad aumenta la probabilidad de sufrir una caída, ya que el ejercicio ayuda a la fuerza y el equilibrio necesarios para evitar las caídas. Algunos se olvidan de tomar la medicación, o toman demasiada porque se olvidan de que ya han tomado sus pastillas. Incluso algo tan simple como no beber suficiente agua puede influir en la salud de un ser querido de forma significativa. Las visitas periódicas de los asistentes sanitarios a domicilio, los servicios de Meals on Wheels o tener un cuidador interno pueden ser soluciones a estas preocupaciones.

La seguridad y la salud pueden ser preocupaciones obvias, pero la calidad de vida también importa. Las personas mayores pueden sentirse aburridas y aisladas. Los que ya no pueden conducir pueden ver limitadas sus opciones de ocio, y las redes sociales pueden reducirse a medida que los adultos mayores pierden a sus coetáneos por muerte o enfermedad, abandonan las actividades recreativas de las que disfrutaban cuando eran más jóvenes o pierden el contacto con los miembros de la familia que se trasladan por motivos de trabajo o estudios. Los centros de día para personas mayores, los cuidadores internos o el traslado a casa de un hijo adulto u otro pariente pueden ayudar a resolver estos problemas.

Aunque las opciones en el hogar pueden ser la primera idea para las personas mayores y sus seres queridos, a menudo son medidas provisionales. Una persona mayor puede tener varios ayudantes de diferentes fuentes, pero estos ayudantes pueden no comunicarse entre sí. Algunas necesidades pueden no estar cubiertas, y los familiares de la persona mayor pueden no ser conscientes de las carencias en la atención hasta que un problema grave lo haga evidente.

Además, reunir un conjunto de soluciones parciales en casa puede resultar muy caro. El coste de la limpieza, las comidas, los servicios de lavandería, los taxis, los servicios de día para mayores, los servicios de salud a domicilio y, por supuesto, los costes habituales de la vida pueden superar el coste de los servicios residenciales en un centro de asistencia.

Antes de decidir entre la asistencia a domicilio y un centro de atención a personas mayores, visite una comunidad de vida asistida Tutera y ver cómo es la vida en un centro de atención a personas mayores.